Warning: pg_result() expects parameter 2 to be long, string given in /var/www/webs/transicion/web/admin/F_bd.php on line 33 La transición de Andalucía
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  30 de enero de 2012
  Alberto Ramos Santana
  La Transición del Carnaval de Cádiz
  A comienzos de los años setenta, cuando el traslado a mayo de las Fiestas Típicas Gaditanas, Antiguos Carnavales, decretado en 1967, evidenciaba el peligro de la pérdida de tradiciones carnavalescas: pese al panorama rosa dibujado por las instancias oficiales, se podían oír entre los aficionados gaditanos comentarios negativos, e incluso Diario de Cádiz, el 1 de marzo de 1974, publicaba un nota afirmando que para ver Carnaval en la provincia gaditana había que acudir a Bornos o Trebujena, denunciando, así, la situación de la fiesta en la capital.
Tras la muerte de Franco, cierta incertidumbre se adueñó de los aficionados cuando se corrió el rumor de que “el luto oficial” obligaría a la suspensión de las fiestas. En Cádiz, en 1976, siendo alcalde Emilio Beltrami,  las Fiestas Típicas se volvieron a celebrar en mayo, pero un fuerte ambiente de reivindicación callejera, social y política se proyectó sobre la alcaldía exigiendo la recuperación de las fechas tradicionales, demanda a las que se unieron las voces de algunos autores de agrupaciones, como Pedro Romero, quien escribió un estribillo que fue coreado por la gente en las calles: “Fiestas Típicas Gaditanas, eso no nos dice ná,/ nosotros lo que queremos, Carnaval, Carnaval, Carnaval”. Fue el de 1976 un Carnaval donde la protesta política también se expresó de forma anónima y general, con disfrazados que recorrían las calles gaditanas gritando “amnistía y libertad”.

Y así, cuando apenas estaba comenzando el proceso de Transición a la democracia, el Ayuntamiento gaditano “decidió” que las Fiestas Típicas se extinguieran, recuperándose el Carnaval en su calendario tradicional a partir de 1977; una medida que se adelantó a la autorización estatal, puesto que el jueves 17 de febrero, día de la final del concurso de agrupaciones en el teatro Falla, Diario de Cádiz publicaba: “El carnaval, autorizado en toda España”.
A pesar de la improvisación con que se hizo todo, pues el principal organizador de las fiestas, el concejal Vicente del Moral, había dimitido de su cargo en la Comisión de Fiestas provocando gran desconcierto y titubeos sobre la programación –el día 11 de enero de 1977 no se había dispuesto prácticamente nada–, la celebración fue un gran éxito, un triunfo de la recuperación de la fiesta popular, que además vino acompañado de una revitalización de los coros con la aparición de Los Dedócratas, toda una sorpresa por la osadía de sus autores y componentes, no sólo en la denominación del coro y las letras de Miguel Villanueva, que suponían una provocación, sino por la juventud y supuesta inexperiencia de quienes lo formaron.
    
“La inicial recuperación se fortaleció cuando, tras las elecciones municipales de 1979, ocupó el sillón de alcalde el socialista Carlos Díaz y la delegación de Fiestas el comunista José Mena, puesto que el nuevo gobierno municipal creó una Comisión Ciudadana, consultiva y popular, que fomentó la participación en la programación del Carnaval y otras fiestas en Cádiz. A partir de ese momento se consolida la recuperación del carnaval callejero, con la multiplicación de los disfrazados por las calles, y la aparición de las que se han venido en denominar, con poca fortuna, agrupaciones ilegales.
La fuerza de la calle se transmitió a algunas agrupaciones oficiales llenando de frescura el concurso oficial y dando nuevos impulsos a las chirigotas. El ejemplo surgió en 1982 con Los Cruzados Mágicos, impulsores, de la mano de el Gómez y los Rosado, de una nueva manera de entender la chirigota que se fundamenta en la defensa de la libertad del Carnaval frente a todo tipo de intereses, sobre todo, los económicos que tanto condicionaban, y condicionan, a determinadas agrupaciones, y eran la excusa para no cantar en las calles. La línea abierta por Los Cruzados permitió la aparición de otras agrupaciones plenas de ingenio y espontaneidad en el Carnaval gaditano.
El proceso de recuperación de la fiesta culminó en 1983, cuando siendo concejal de Fiestas Manuel González Piñero, se creó la Fundación Gaditana del Carnaval, organismo autónomo del Ayuntamiento de Cádiz encargado de la programación del Carnaval y demás fiestas gaditanas, en la que se integraron colectivos ciudadanos, asociaciones y diversas entidades que participaron en la renovación de la organización, procurando incrementar el protagonismo popular, anónimo y callejero.


* Alberto Ramos Santana es profesor en la Universidad de Cádiz.
   
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