Warning: pg_result() expects parameter 2 to be long, string given in /var/www/webs/transicion/web/admin/F_bd.php on line 33 La transición de Andalucía
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  27 de septiembre de 2011
 
  Cándido Méndez: "La memoria histórica"
  Aunque nacido en Badajoz, Cándido Méndez Rodríguez residió en Jaén desde la infancia. Hijo de socialista, en 1970, con 18 años, se afilia a PSOE y UGT, diez años después es elegido Secretario General de UGT-Jaén, en 1986 lo será de UGT de Andalucía, y desde 1994 es Secretario General estatal, reelegido en 1998 y 2002. Durante la transición es diputado en el Congreso por la provincia de Jaén en dos legislaturas, las iniciadas en  1979 y 1982.

P- ¿Qué ambiente vivía en su casa en el franquismo?
R- Hay personas en las que el compromiso con unas ideas tiene un mérito especial, porque el entorno familiar no es favorable, pero yo oía y veía el socialismo desde niño. En mi casa, por la coherencia de mi padre, tuvimos siempre una libertad absoluta, mi padre nunca me impuso que comulgara con sus ideas,  y era muy respetuoso con las ideas de los demás. Yo estoy bautizado porque mi padre, que era ateo, no quería disgustar a mi madre, aunque sé que no fue al bautizo. Y paradojas de la vida, yo bauticé a mis dos hijos y del mayor, que se llama también Cándido, como mi padre, él fue padrino. El socialismo formó parte de mi vida familiar, aunque  tuvimos plena libertad. Pero, como no puede ser de otra manera, hay recuerdos que se mantienen muy vivos en la memoria, ahora tenemos dos días de descanso a la semana,  entonces teníamos malamente el domingo, mi padre, que madrugaba mucho, ese día se levantaba más tarde y en la cama nos contaba alguna “batallita”.

P- Oían la radio, las emisoras extranjeras...
R- Si, sobre todo la BBC; la “Pirenaica” no, no la oía mi padre, que decía que era una radio de propaganda. Con mi padre he compartido un hábito que ya se ha perdido, el epistolar. El se escribía con viejos socialistas, y lo hizo durante muchos años,  fue muy intensa la correspondencia con Mario Tanco,  mi padre me leía las cartas y las comentaba. Cartas de Madrid, de París... Allí tenia viejos amigos,  como Isidro Moreno, que compartió con mi padre la guerra, las condenas a muerte,  el campo de concentración de Formentera. Ese hábito epistolar es la base de una anécdota que a veces se ha contado mal. Alfonso Guerra, cuando llega a Jaén a principios de los setenta y se entrevista con mi padre, trae como carta de presentación justamente una carta de mi propio padre enviada a Ramón Hernández, que vivía en Paris. Con mil  dificultades, mi padre mantuvo contactos e incluso le llegaba algo de propaganda. Un día le llegó un paquete de fotografías  de Pablo Iglesias, y las repartió un primero de mayo, vivíamos entonces en Martos. Sería por 1963 o 1964. Y recuerdo que en vísperas del referéndum de 1966, vinieron a buscar a mi padre. Aquel hombre trató a mi padre con respeto  y explicó que le habían mandado tenerlo localizado.

P- ¿Cuando ingresa en la UGT?
R- Entonces se pertenecía indistintamente al PSOE y la UGT, yo me hago militante con 18 años, en 1970, y mi primera etapa no es en la UGT, yo era responsable de relaciones políticas del Partido Socialista en la clandestinidad. Ya en 1976 tenemos una reunión en la que participan sindicalistas de Jaén, de Linares, de La Carolina, cuando se decide impulsar la expansión de la UGT, y ahí, a instancia de José María Sánchez,  me reclaman para la UGT. Éramos un grupo reducido y había que repartirse los papeles.

P- Santana fue el vivero del sindicalismo jiennense en esos años.
R- Era la empresa más importante y fue el núcleo más visible, pero la implantación de la UGT fue  muy general. Funcionaba la memoria histórica,  que es algo intangible, pero que está ahí y funciona. Y lo comprobábamos en esos años de reconstrucción. Recuerdo un mitin  en Arjona, en las elecciones de 1977, que realicé con Alfonso Fernández Torres; cuando llegamos a la población una persona mayor, un hombre cojo, nos saluda y nos enseña carnés del PSOE, de la UGT, del PCE, en cada bolsillo llevaba algunos, su contribución era incorporar a los trabajadores a los partidos y sindicatos de izquierdas y en función de sus afinidades le daba uno u otro. El mitin era en un campo de fútbol de tierra, a la hora del mitin no había nadie. Esperamos veinte minutos y apareció alguien, luego algunos, y al final era una masa de gente. Otro día, en esa misma campaña, en Alcaudete, a la puerta del cine donde se iba a dar el mitin, se sentó el sargento de la guardia civil. Había tensión en el ambiente, que se rompió  en el momento en que alguien tomó la decisión de traspasar el umbral del cine pese al sargento. Volvemos a la memoria histórica.

P- ¿Qué recuerda de Alfonso Fernández Torres, de aquellos viejos militantes?
R- Alfonso Fernández había sido presidente de la Diputación de Jaén durante la guerra civil. A Alfonso lo mandaron en la posguerra a trabajos forzados, a hacer las obras de Guadalcanal. Se afincó en Sevilla  y era un  referente, un líder histórico. Murió como sabe en 1978, en un accidente ferroviario ocurrido en Manzana-res. En Jaén la represión fue muy dura y muchos dirigentes -Juan Zarrías, el padre de Gaspar Zarrías, por ejemplo- fueron deportados. Por eso, la recuperación tuvimos que realizarla en parte gente llegada de fuera. Mi padre, que no era de Jaén, tanto él como yo nacimos en Badajoz, encontró en Jaén su segundo hogar, y a Jaén le debemos mucho, mi padre recaló en Jaén porque le contrataron, en Madrid, para unas obras del Plan Jaén, y a Jaén llegamos en 1957, yo con cinco años. Mi padre suplió su falta de conocimiento previo de la gente de Jaén con muchos contactos gracias su profesión,  porque estuvimos dando tumbos por toda la provincia. Vivimos en varios pueblos, en Úbeda, en Jaén, en Martos, en Campillo del Río, mi padre hizo además obras en Cazorla, en La Guardia, llegó a conocer a mucha gente, a muchos trabajadores, por ejemplo a Antonio Villargordo, luego alcalde de Martos.

P- ¿Le sorprendió el éxito en las elecciones de 1977?
R- Verá, poco antes de la jornada electoral nos llegó un sondeo, pretendidamente riguroso, del propio partido, de la dirección federal, se decía en él que en Jaén obtendríamos un diputado o a lo sumo dos, y fueron cuatro de siete. ¡Vaya si funcionó la memoria histórica, que probablemente no estaba  valorada en la encuesta. Recuerdo que aquella noche Gaspar Zarrías y yo fuimos a la sede del PCE a felicitarles porque parecía que Armando López Salinas salía diputado, y al regresar a la sede del partido nos dijeron que no, que obteníamos el cuarto diputado.
 
P- La vieja FTT ¿había mantenido presencia en la provincia?
R- La UGT no era en principio una organización agraria, más bien estaba vinculada a los servicios y sobre todo a los sectores industriales. La Federación de Trabajadores de la Tierra, la FTT, fue, respecto a la UGT,  relativamente tardía. Pero durante la República tuvo una eclosión tremenda en tres o cuatro provincias, entre ellas desde luego Jaén. Y abanderó experiencias de cooperativismo que dieron buen resultado, por ejemplo La Bobadilla. Pero en Jaén había trabajadores de la mina, de servicios.  De hecho, la única bandera que nos han devuelto anterior a la guerra, la única bandera que tiene la UGT de Jaén, es del sindicato de empleados de oficinas, que nos entregó un militar, es una bandera muy hermosa, bordada. La UGT era una organización muy diversa en Jaén.

P- Y la mujer ¿qué papel desempeña durante la transición en la UGT jiennense?
R- A nivel de dirigentes había compañeras, desde luego, sobre todo en el sector servicios. Personas muy activas, como Juani Negrillo, procedente de una familia  socialista histórica. Era una presencia insuficiente, por supuesto, pero la hubo en todos los niveles. Y venía de atrás. En Linares, a principios del siglo XX, como resalta el reciente libro de Julio Artillo, había una organización que incluía mujeres.

P- ¿Como fueron las relaciones con el empresariado jiennense?
R- El proceso en Jaén fue el mismo que en otras provincias. Se deroga la normativa del sindicalismo vertical y los trabajadores vienen a los sindicatos democráticos, hay una verdadera avalancha de trabajadores en aquellos momentos y no teníamos medios para darles los servicios básicos. Los sindicatos, no se dice, fuimos los parientes pobres de la democracia,  teníamos miles de fichas de afiliados, pero apenas estructuras. Pasa ese momento y baja la afiliación, pero luego no ha dejado de incrementarse, aunque dentro de niveles comparativamente modestos.
En Jaén en la transición tuvimos conflictos muy serios. Lo hubo en Santana, lo hubo en las ladrilleras. Hicimos una apuesta muy fuerte y renovamos en profundidad un sistema de relaciones laborales que era paternalista,  que en teoría, sólo en teoría,  protegía los derechos individuales y desconocía la dimensión colectiva de las relaciones laborales, y aplastaba toda relación. En un periodo corto, entre 1977 y 1980, procedimos a la democratización del sistema de relaciones y los empresarios hicieron un esfuerzo de adaptación, de modernización, de apertura.

P- ¿Cómo vive el 23 de febrero?
R- Yo era diputado y lo viví en el Congreso, en Madrid. Llevaba de diputado pocos meses, había  sustituido en octubre de 1980 a Miguel Boyer. En Jaén no pasó nada, pero pudo pasar. Hubo personas que no durmieron, con las escopetas de caza dispuestas, pero hubo un comportamiento exquisito por parte de la Guardia Civil. Las sedes se mantuvieron  abiertas, para dar un mensaje de normalidad, tranquilizador, pero se retiraron documentos.

P- Pero ¿temió en algún momento por la democracia?
R- Antes del 23-F había rumores, aquello que se decía “ruido de sables”, pero yo tuve siempre una confianza, más que racional intuitiva, en que el pueblo español había conquistado la democracia y ese proceso era ya irreversible.

P- ¿Como vive el sindicato el proceso autonómico?
R- La UGT, que tiene una estructura confederal, tiene también un modelo social, defiende al trabajador dentro y fuera de la fábrica, de los centros de trabajo. Hemos estado siempre con la defensa de la solidaridad, y por ello con el Estado democrático, como garantía de la distribución de la riqueza, pero al mismo tiempo defendemos un estado descentralizado que pudiera acercar la gestión a los ciudadanos. Fuimos por tanto una fuerza que impulsó el proceso con toda decisión, participamos muy activamente en la defensa del artículo 151 de la Constitución. La autonomía fue un empeño colectivo y la  participación de UGT fue muy importante.

P- ¿Algunas personas que recuerde con especial emoción?
R- En Jaén hubo muchos militantes que mantuvieron la llama de la libertad en aquellos años difíciles. A algunos se le ha reconocido, a mi padre no se le ha privado de ese reconocimiento, pero a otros si. Yo recuerdo con muchísimo cariño un compañero que se llamaba Andrés Fuentes, que era de Garcíez, y a mi compañero José María Sánchez, que llegó a ser, por unos meses, diputado en el Congreso. Son muchos, pero quiero simbolizarlos en esos dos, uno de la vieja generación y otro de la generación más joven.

P- Para concluir ¿cómo valora el papel del sindicalismo en la transición jiennense?
R- Muy importante, como protagonista en la consolidación de las libertades democráticas y como protagonista en la democratización de las relaciones laborales. Hay una importante aportación a la implantación y fortalecimiento de la democracia, de la cultura democrática en la provincia, papel que creo no se ha reconocido, y han sido muchos miles de trabajadores.
   
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