01 de mayo de 2017
 

 
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INICIO > MONOGRÁFICOS > Antonio Mozo, el innovador
 
  Martín Risquez
  Los medios de comunicación (Sevilla)
  Antonio Mozo, el innovador
  En los poco más de una docena de años que Antonio Mozo trabajó en el periodismo sevillano, le vimos pasar de ser el más anticonvencional de todos nosotros (incluso llegando a algo más que el desaliño en un atuendo que parecía utilizar para rehuir la aproximación) a ser el primero que se puso la antes denostada corbata, hacer un periodismo económico al nivel del que años más tarde se practicaría en los medios más profesionales y transformarse en casi el dandy encantador que nos dejó en una maldita curva de Archidona.

La clave de todo ello, su compromiso con cada época que le tocó vivir, compromiso que supo combinar con una clarividente percepción de la realidad más allá de la que se reflejaba en los hechos de cada día y su casi obsesiva pasión por vivir cada instante, por hacer cosas que fuesen útiles y, tal vez en mayor medida, satisfactorias y placenteras.
Su compromiso con la época de la Transición lo cumplió sobradamente con sus dificultades para rehuir las etiquetas que se le quisieran colgar, al tiempo que con maestría profesional en Tierras del Sur y la Gran Enciclopedia de Andalucía; también de la redacción fundacional de La Voz de Córdoba en 1981. Su transición particular la hizo en la primera etapa del Diario16 de Andalucía, que abandonó en los primeros esbozos de un tipo de periodismo que le hizo ser, hace quince años, uno de los primeros desencantados de los atajos que después siguió una parte del periodismo de nuestro tiempo. También en eso fue avanzado y nos marcó la senda.
Vivió la desilusión poco tiempo, pero igualmente tuvo oportunidad para marcarnos el futuro (¡hace quince años!) con una etapa de inventor-innovador que le ganó algunas chanzas de los compañeros de su etapa anterior, que no supimos ver que muchos años después uno de los elementos más glosados de una sociedad que progresa sería la capacidad de innovación.
Y es que Antonio Mozo fue siempre, por encima de todo, eso: un innovador, un avanzado de su tiempo, un visionario. Eso, al mismo tiempo que un periodista inteligente y sutil, indagador y cómplice, global y local y muchas otras cosas así que bien pudieran conformar la definición de un renacentista de fines del siglo XX.

*Martín Rísquez es periodista
   
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