24 de junio de 2017
 

 
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  Pepe Roca
  La Cultura (Huelva)
  Huelva y la música
  No podríamos entender un mundo sin música, todos tenemos en la memoria melodías que forman parte de nuestra vida. La música está asociada a lo más noble del ser humano. Con ella alabamos a nuestros dioses, expresamos nuestro amor por la vida, por una mujer, por un hijo o por la tierra a la que nos sentimos arraigados. Durante la Transición española la música se convirtió en un vehículo de consignas e ideas políticas. En muchos casos dejó de tener importancia alguna la belleza o la inspiración de sus melodías; se abarrotaron grandes recintos, mucho más para reivindicar los cambios que la juventud y la casi totalidad de la población exigía que por el interés artístico de estos encuentros.

‘Libertad sin ira’.
En la ciudad de Huelva nació y desarrolló toda su obra un grupo que se implicó en la lucha por conseguir una sociedad más justa y más libre, me estoy refiriendo a Jarcha. En su discografía podemos encontrar muchas de las canciones que han sido bandera para esta reivindicación, como ‘Cadenas’, ‘Segaores’, ‘Andaluces de Jaén’ y, por supuesto, la que fue un himno para la Transición: ‘Libertad sin ira’. Cantautores como Paco Revuelta o Manolo Salguero también pusieron su música al servicio de esta causa, si bien con una estética diferente.

Pero no toda la Música en Huelva estaba posicionada de esta forma. Macaco o Chipo Guerrero encabezaban un movimiento ajeno a los vaivenes políticos en nuestro país, aunque ellos siempre adoptaron una actitud muy crítica, pero era una crítica más generalizada; quiero decir que no abordaban los problemas del hombre de Huelva o de Bogotá, sino los problemas del Hombre. También se fraguaron en esa época grupos muy buenos como Siberia, que llegó a hacer cosas bastante dignas. Otro grupo, efímero pero maravilloso, fue el que formó Antoñito Coronel y su hermano Coro con dos hermanos guitarristas que tocaban divinamente bien.

En aquellos años Antonio Mesa, que estaba con su flauta y el saxo a cuestas desde muy jovencito y nunca ha estado considerado todo lo que se debía, a pesar de que es de los músicos que en Huelva ha progresado más y mejor, ya tenía inquietud por enseñar de una forma poco ortodoxa, como alternativa al Conservatorio, al sistema tradicional de enseñar música y por eso creó una academia de Música en la que los alumnos aprendían sobre todo de una forma práctica, tocando unos con otros, analizando lo que interpretaban, permitiendo con ello que en Huelva surgieran músicos de muy buen nivel. Yo siempre he estado vinculado a una generación de músicos que son los que he arrimado a mis proyectos y que son de primera división, como Antonio Coronel, Alvaro Girón, el propio Antonio Mesa y otros como Ángel El Nano, que un día hizo el petate y se fue para Cuba de donde volvió tras progresar una barbaridad.

Una ciudad repleta de talento.
Durante la Transición el ambiente musical en Huelva era muy bueno. Se empezaron a abrir salas de ensayo en las que actuaban todos los grupos de aquellos años, aunque bien es cierto que nunca hubo proyectos de grupo –excepto Jarcha– que fuesen dignos de mención por su capacidad de exportar su música y salir del ámbito de la ciudad o la provincia. El proyecto de Siberia murió casi al nacer, y por eso hablo de personas individuales. La mayoría de los grupos funcionaba entonces más como medio de disfrute personal de sus miembros que como proyecto musical y original serio.

Al amparo de los años de la Transición también salieron de Huelva guitarristas como José Luis Rodríguez y Juan Carlos Romero, a los que no se les ha hecho la justicia que se merecen. Respecto al flamenco, excepto incursiones efímeras, nunca hubo más que los grupos tradicionales que, como es lógico, siempre tuvieron su público fiel. Siempre he tenido mucho más interés por una idea que por una voz. Cantar bien no es suficiente, hay que poner el instrumento al servicio de una idea y este criterio ya lo aplicaba en aquellos años.

Recuerdo que en 1973 yo estaba haciendo en el Alcalá Palace de Madrid, Jesucristo Superstar, con Camilo Sesto, Teddy Bautista y Ángela Carrasco. Luego me fui con Camilo a hacer una gira por América y le sustituye en la obra otro compañero de Huelva, Pepe Barros, que debía haber tenido más suerte e hizo divinamente el papel de Jesucristo, aunque eran inevitables las comparaciones entre ambos.

El día que murió Franco me cogió llegando al teatro después de haber pasado dos días de descanso en casa. Sentí una alegría interior que no voy a negar, porque estaba loquito porque las cosas cambiaran y poder expresar las ideas y las opiniones libremente sin que te tuvieran que reprimir.

Después de América hice también con Camilo Sesto una gira por España y luego decidí continuar solo y me vine a estudiar al Conservatorio de Sevilla. Alejandro Monroy, pianista de Camilo, me animó mucho porque opinaba que habiendo salido yo de una ciudad como Huelva, en la que no había Conservatorio, debía tener una base teórica para seguir adelante, y él mismo me compró los primeros libros ayudándome a hacer las primeras prácticas y a descubrir el idioma de la música escrita. Formé una orquestita para sobrevivir –se llamó Unión– y haciendo ferias podíamos sobrevivir y continuar los estudios, y de ese grupo nació Alameda, con los mismos componentes. Entonces ya empezamos a componer surgiendo temas como ‘Aires de la Alameda’, ‘Matices’ y ‘Amanecer en el puerto’, de forma que en el año 1979 grabamos el primer disco, que salió a principios de los ochenta.

Alameda.
Durante la Transición en Huelva se organizaron algunas movidas muy interesantes... Recuerdo el primer concierto que dio Alameda en Huelva, en el Jardín Cinema, en la avenida de Santa Marta; el festival Rock Costa de la Luz, que se celebró en la Plaza de Toros, en el año 1978, organizado por Radio Juventud y alumnos de Empresariales y Económicas, que trajeron a Triana, Imán, Azahar y Guadalquivir. A pesar de ello, en la ciudad no había mucho ambiente musical, ese ambiente que denotase que en Huelva se disfrutaba la música, nunca lo hubo, aunque hubo grupos como los Keys, Tartessos, los Deimon, los Duendes de Gibraleón, los Caníbales... Nos buscábamos la vida y tocábamos en salas que ya desaparecieron, como el Balneario, en la antigua OJE y el Comercial cerca de la Placeta.

Jarcha ha sido como proyecto colectivo el más serio de todos. Pasó de ser un grupo investigador del folclore de Huelva y su provincia –cosa que hicieron muy bien– a comprometerse con la situación que se vivía. A Jarcha hay que hacerle justicia y reconocer que para el ambiente musical en Huelva y esta etapa de la Transición fueron fundamentales.

Prácticamente, todos estos músicos han nacido y han vivido en Huelva. La tierra les ha tirado mucho porque la Música no es sólo la gente que está en el escenario. Otro hombre importante en la época fue Carmelo, un músico de Cartaya, un magnífico músico sobre todo para la docencia, que montó una academia en Huelva y ha acabado siendo jefe de estudios en el Conservatorio Superior de Música de Sevilla y que ayudó mucho a Juan Carlos Romero, aunque nunca fue conocido en los medios de comunicación.

La Transición no fue una época excepcional para la música en Huelva, pero sí fue muy productiva en cuanto a la cantidad de músicos y los grupos que se pusieron en marcha. Eran años en los que muchos creíamos en aquello de “imaginación al poder”, pero lo cierto es que, con los años, hemos seguido un proceso en el que de ser los creadores, las personas con talento, quienes han tenido la sartén por el mango, se ha pasado a tener una industria discográfica absolutamente avara y ambiciosa que ha desechado a la gente con talento y se ha inventado a sus propios artistas por puros criterios de rentabilidad.

Los medios de comunicación casi han quedado de meros espectadores, mientras que durante los años en que los creadores eran los que mandaban, medios y músicos eran una misma cosa, tenían una comunión impresionante. Cuando íbamos a las emisoras de radio sentíamos que estábamos con los nuestros; los que programaban la música se implicaban como músicos. Luego, prácticamente fueron engullidos por la industria discográfica. Aquel aire de libertad creativa me permitió poder hacer Música sin abandonar mis raíces en Huelva, ni mis contactos con los músicos de aquí, aunque hubo momentos en los que pasaba más horas en Sevilla que entre mi gente.


* Pepe Roca es músico, fundador de Alameda y ex componente de Jarcha
   
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