18 de agosto de 2018
 

 
  botón inicio botón contacta botón mapa web
foto cabecera
titulo cabecera
 
 
menu
PROVINCIAS
MONOGRÁFICOS
- Adiós al Hollywood europeo
- A donde habite el olvido
- Alfonso Canales, cronista cultural de Málaga
- Alfonso Grosso, entre balas y merengues
- Almería en tres miradas
- Antonio Gala no ha sido asesinado en Murcia
- Antonio Mozo, el innovador
- Asunción Andaluza
-
TROFEOS DISPUTADOS ENTRE 1973 Y 1983

- Caídas y más que caídas
- Caídos sin nombre
- Campo de sangre
- Cántico de Córdoba
- Centenario del nacimiento de Juan Ramón Jiménez
- Cerrado ante la justicia, abierto ante la historia
- Del olvido a la gloria
- Deporte, de la jerarquía a la democracia
- Despiertan los medios de comunicación
- Domínguez Ortiz, cita con la historia
- "Donde se vive y se muere fuera"
- Eduardo Chinarro, el periodismo laboral
- El arte al alba
- El Centenario de Vázquez Díaz
- El Correo de Andalucía en Huelva
- El fin de los monopolios
- El flamenco en la Transición
- El islote de Saltés
- El nacimiento del Festival de Cine Iberoamericano
- El reportero Sebastián Cuevas
- El torero que revolucionó las masas
- En el nombre de Jarcha, libertad sin ira
- En homenaje al maestro Ladis
- Entrevista a Antonio Gala

Diálogo del desamor

- ¿Estamos preparados para el cambio?
- Huelva canta libertad
- Huelva y la música
- José Gálvez Manzano populariza el billar
- José Prieto Escaso, arquero olímpico
- Juan Diego borda su venganza
- La creación nunca duerme
- La década gloriosa del Trofeo colombino
- La esquina de Pepe Jiménez
- La herida de Federico Villagrán
- La mirada de Ricardo
- La princesa comunista
- La radio del transistor
- Las voces prohibidas
- La Transición acelera el reciclaje de los periodistas
- La Transición de los periodistas
- La Transición en las librerías malagueñas
- Los interrogantes de Antonio Burgos
- Medios: la renovación inconclusa
- Nadie sabía nada
- Noche de guardia
- Pedro y Pablo en la Tasca del Matías
- Picasso, principio y fin
- Pudo ser un sueño, pero fue realidad
- ¡Que vienen, que vienen!
- "Se hace talento al andar"
- Semblanza/ Manuel Benítez 'El Cordobés'

Un flequillo le leyenda en la España de los 'seìllas'

- Távora en esencia
- Tránsitos
- Una irrepetible complicidad
- Un festival "rojo" en el franquismo
- Un lienzo pendiente
- ¡Viva Andalucía viva!
CIUDADES RELEVANTES
 

INICIO > PERSONAJES > SEMBLANZAS
 
  21 de junio de 2011
  José Álvarez
  Los milagros del cura Javierre
  El cura Javierre tiene un balcón asomado al antiguo Guadalquivir marinero y un Paseo con su nombre en Sevilla. El cura Javierre es el reverendo padre don José María Javierre Ortas, sevillano de Huesca, hijo predilecto de la ciudad de Sevilla, pregonero de su Semana Santa, académico de la Real de Buenas Letras y uno de los personajes más innovadores, singulares y queridos de la capital andaluza. Javierre se define como un “cura rezador”, que es el artífice de algunos de los más sorprendentes milagros de la transición democrática.

Iglesia y Periodismo. Y además, Javierre es muchísimo más: un cura culto que reza en media docena de idiomas, incansable viajero, listo y valiente para los asuntos mundanos, empresario heterodoxo, de conversación seductora, ingeniero de la diplomacia, generoso y desprendido, de gran corazón cuyas cuatro válvulas de repuesto han amplificado aún más su capacidad para la bondad, humanista, trabajador inagotable, amigo leal, biógrafo de santos, cronista de viajes papales, periodista multimedia y pieza clave durante la transición política. Un sacerdote poliédrico, un hombre sabio y bueno, un periodista de raza y un brillante escritor comprometido con su fe, su tiempo y la sociedad.
Sacerdocio y compromiso con la libertad. A Javierre le gusta más la Filosofía, basada en preguntas, que la Teología, que ofrece respuestas. Cura del amor y periodista de la verdad, aunque siempre haya podido su alzacuellos con cualquier otra devoción. La transición lleva la firma de este periodista, director de El Correo de Andalucía, periódico emblemático de toda una época. Sin embargo, la vida mundana ha sabido valorar y apreciar mejor sus múltiples méritos que la curia de Roma.


Al frente de la nave periodística. Triunfador de lo difícil, José María ha conquistado Sevilla y el corazón de los sevillanos con fe, esperanza, caridad, paciencia y mucho amor. En 1970 recibe el encargo del cardenal Bueno Monreal de conducir la nave de El Correo de Andalucía por las complicadas aguas del aperturismo franquista. Allí donde sólo hay nubes grises, él divisa un resquicio azulado y todo decidido se dispone a agrandarlo.
Al mes de llegar a la dirección del diario católico ya está empapelado por informar sobre una huelga de panaderos y reproducir un artículo de la revista Iglesia Nueva sobre la Fiesta del Trabajo. En los dos años que dura su primera época al frente de El Correo de Andalucía bate todos los récords de multas y demandas. Llega a ser expedientado tres veces en un mismo día. La primera por “extremar la cifra de asistentes” a una asamblea de universitarios. La segunda por “incitar a la huelga”, al publicar la convocatoria de una asamblea de trabajadores. Y la última, porque el conjunto de los titulares de la sección Mundo Laboral “podría resultar tendencioso”.


F.G. en el periódico laboralista. El 11 de noviembre de 1970 aparece en El Correo de Andalucía un artículo titulado Las horas extraordinarias de los metalúrgicos y el cálculo de su coste. Como firma lleva las iniciales F.G. Javierre acaba de incorporar como colaborador a un joven abogado socialista, que 12 años más tarde sería presidente del Gobierno. Por esta época también escriben en las mismas páginas futuras promesas de la actividad política, como Manuel Chaves, y destacados líderes del movimiento sindical. Las páginas del viejo y rejuvenecido Correo ya no son tan piadosas ni complacientes con las autoridades franquistas.
En cierta ocasión, molesto por la audacia y tenacidad de Javierre, el teniente general Chamorro, máxima autoridad militar de la región, lo llama por teléfono. La diplomacia y amabilidad del entonces director de El Correo no puede apaciguar las iras castrenses. Poco a poco la arenga va subiendo de tono, hasta que se materializa la amenaza, por fortuna jamás cumplida: “Sepa usted, padre, que como sacerdote le tengo mucho respeto, pero como periodista le voy a meter los tanques en el patio del periódico”.
Lo que no pueden los blindados de Capitanía General ni los expedientes del ministerio franquista de Información y Turismo ni siquiera el Tribunal de Orden Público lo logran los miembros mas clericales y conservadores del consejo de administración del periódico. El apoyo del sector regionalista, con Alejandro Rojas Marcos a la cabeza, no es suficiente para salvar la cabeza periodística de Javierre. A las cinco de la tarde de un día de 1972 lo echan de su despacho.


Libertad y verdad. Transforma una vetusta hoja parroquial en un diario moderno de éxito. La gacetilla familiar y provinciana se convierte, gracias a su visión periodística y fe democrática, en uno de los periódicos mas influyentes de la Transición. De la complacencia beata con el régimen político al compromiso con la libertad y la verdad. Javierre ha leído decenas de veces el artículo fundacional de El Correo de Andalucía que escribiera el cardenal Espínola: “Ni un sólo trabajo, ni una línea, ni una letra… deje de encaminarse a la defensa de la verdad y la justicia”.
José María Javierre ha elaborado una docena larga de biografías de santos, místicos y beatos. Siente admiración especial por dos de sus personajes: Teresa de Jesús y Marcelo Espínola. Con la Santa de Ávila comparte esa fascinación por las campanas, campaniles, carillones; y ese sentido teresiano de la vida, de “Dios proveerá”. Es el prodigio profundo de la fe. Aunque ambos tengan una concepción bien distinta de Sevilla. Para el biógrafo, la capital andaluza es una ciudad seductora. Para la monja, un cúmulo de sensualidades, que dificultaban la vida religiosa.
Siente Javierre la misma pasión por Sevilla que Marcelo Espínola, convertido gracias a su brillante narrativa en el “Arzobispo Mendigo”, el cura aristócrata, amigo de los pobres y al que Roma demora en exceso la entrega del capelo cardenalicio. La historia parece repetirse. José María Javierre le da este consejo a Fray Carlos Amigo Vallejo poco después de ser nombrado arzobispo de la diócesis hispalense: “Pon el intermitente de la derecha y gira a la izquierda”. La sugerencia vale en Andalucía. El Vaticano está en otra dirección.


El cura Javierre es desprendido. Piensa siempre en los más necesitados y sabe que el amor sólo no basta. “Ahora me tienes que invitar tú a café”, me dice una mañana después de entregarle todo lo que lleva en el bolsillo (y es bastante) a una anciana. “Es pobre de verdad”. El cura Javierre también mueve las campanillas eclesiásticas para que Roma nombre cardenal al heredero del sillón de San Isidoro y San Leandro.
Claro, que la Iglesia como institución, aunque bimilenaria como Sevilla, se mueve por parámetros diferentes a la sociedad laica. Quien debe ser cardenal es sólo arzobispo y quien podría ser un magnífico responsable de Medios y Comunicación Social de la Conferencia Episcopal española es sólo un sacerdote doméstico.
Siempre al servicio de la Iglesia. Palacio le vuelve a encomendar en 1985 que salvara el periódico de sus amores. Durante todo ese tiempo nunca deja de ejercer el periodismo activo. Funda el semanario Tierras del Sur (1976-1979), aventura editorial de gran impacto en la vida política y mediática andaluza. Si los medios de comunicación se configuran en la sociedad contemporánea como vehículos para la articulación territorial, Javierre pone la primera piedra de papel-prensa para la vertebración social y cultural de Andalucía. Tierras del Sur es una bocanada de aire fresco, un impulso de libertad en los años difíciles de la Transición y, sobre todo, un proyecto de integración regional.
Javierre no sólo abre puertas a la libertad y al derecho de expresión, sino que impulsa nuevas fórmulas periodísticas y enriquece el lenguaje de los medios, tanto impresos como audiovisuales. Después, su paso por la dirección del Ya madrileño, varios programas religiosos en televisión y una de sus obras cumbres, la puesta en marcha de la Gran Enciclopedia de Andalucía. Es la segunda piedra vertebradora, esta vez de papel cuché y con tapas encuadernadas en verde y oro, para impulsar una visión genuinamente andaluza de las tierras del Sur y promover tanto la conciencia como la cultura propia de las ocho provincias.


Ingeniería y diplomacia. Parece un encargo envenenado, pero Javierre obedece de nuevo. El Correo de Andalucía de 1985 no es el diario emergente, osado e innovador de 15 años atrás, sino un medio con lagunas de identidad y alarmantes pérdidas económicas. Busca dinero con el intermitente de la derecha encendido para que el periódico pueda continuar en la línea de progreso de su primera etapa. Pero la hucha no funciona en esta ocasión. Llama a la puerta de un acaudalado empresario local, conocido por su mecenazgo artístico, donativos religiosos y patrocinio de alguna actividad política. “Convénzase, José María, en Sevilla nadie tiene un duro; y el que lo tiene es porque no lo da”, le dijo.
El objetivo ya no es la línea editorial, sino mantener los puestos de trabajo y salvar una cabecera casi centenaria. Piensa Javierre que a la Iglesia le sobran algunos edificios, como el palacio de San Telmo, y no sabe qué hacer con un periódico. El viejo seminario y el diario cambian poco después de titularidad. Todo un ejemplo de ingeniería financiera y de diplomacia vaticana.
El Cura Javierre sigue asomado a su balcón marinero. Ni el dolor físico ni la enfermedad consiguen arrebatarle la sonrisa. Como buen maño ha decidido quedarse en Sevilla. Tiene aún que escribir, entre otras muchas historias de santos y pecadores, la crónica de la canonización de Madre Angelita. El balcón es el mismo que le presta su familia sevillana el día que lo adopta como un Fernández-Palacios más. No posee a sus casi ochenta años más patrimonio tangible que unos cuantos trajes de cura postconciliar. Pero tiene, porque se lo ha ganado, el amor de Sevilla y el reconocimiento de toda Andalucía.
   
  pagina anterior pagina siguiente
 
 
   
 
  Inicio | contacto | mapa web   Transición