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  24 de junio de 2011
  Antonio Galán
  José Aumente Baena. Ideólogo del aandalucismo moderno
  “El poder andaluz es necesario para empezar a ser dueños de nuestro propio futuro”. Esta reflexión del pensador y médico cordobés José Aumente Baena (1922-1996) se convertirá en la guía intelectual y política que marcará su amplio legado. Ejemplo de tolerancia, sencillez y honestidad, se ha situado como uno de los principales referentes éticos de la izquierda en España.

Cántico y el Equipo 57. Hijo de una familia dedicada a la joyería y nieto de los primeros concejales republicanos, Pepe Aumente enfoca pronto su rumbo hacia estadios científicos y de pensamiento. Primero se licencia en Medicina en Madrid y después se especializa en Psiquiatría. Discípulo del prestigioso doctor López Ibor, tras una pequeña escala en Jaén (1951-1952), pasa a ejercer la profesión en Córdoba, donde consolida un gran prestigio como psiquiatra. Pero ya de joven Aumente muestra una gran inquietud social. La política y la medicina serían los grandes ejes de su vida, dejando un amplio legado intelectual de ambas actividades, que sólo su férrea voluntad y su carácter metódico permiten simultanear con pasión. “Por la mañana no quiero saber nada de política y por la tarde no quiero saber nada de medicina”, llega a decir.
Uno de sus primeros contactos con el mundo intelectual es a través del grupo Cántico, símbolo cultural de la época al que pertenecieron Pablo García Baena, Ricardo Molina, Mario López, Miguel del Moral, Juan Bernier y su primo segundo Julio Aumente. Más tarde se relaciona con los arquitectos, escultores y pintores que forman Equipo 57, que marcaron una estética específica a la arquitectura moderna. En los años sesenta empieza a ser conocido como un gran referente moral por sus colaboraciones en numerosas revistas de contenido político como Cuadernos para el diálogo, Ínsula, El Ciervo o Triunfo. Esta revista fue suspendida en septiembre de 1975 durante cuatro meses y se le impuso una fuerte multa por un artículo del psiquiatra cordobés titulado «¿Estamos preparados para el cambio?» En todos sus trabajos deja oír su voz de oposición al régimen franquista, incómoda para el poder por su influencia en los movimientos partidarios de un aperturismo hacia las libertades.
Fruto de su creciente compromiso social, Aumente funda la revista Praxis, que hubo de subtitular como Revista de higiene mental de la sociedad para poder conseguir el permiso por parte de las autoridades, que pensaron que se trataba de una revista provinciana, quizás técnica y sin futuro alguno. Esta publicación, de fuerte impacto en los medios universitarios por el nivel intelectual de sus artículos, puede calificarse de insólita en el panorama político y cultural de los años sesenta. Tenía como domicilio de edición su propia vivienda, en la avenida Gran Capitán, 42, y se hacía de una forma casi artesanal, ya que Eugenia, la esposa de Pepe Aumente, pegaba los sellos y los sobres y los enviaba a los 1.500 suscriptores que llegaron a tener. El equipo de trabajo estaba formado por su hermano Manuel, Aristóteles Moreno, los miembros del Equipo 57 Juan Serrano, Juan Cuenca y José Duarte, y el párroco de Santa Marina, Martín Arrizubieta, “desterrado” a Córdoba por “separatista vasco”.

El Círculo Juan XXIII. La cabeza de Pepe Aumente bulle en su estrategia de oposición al franquismo. Así, en 1963, con motivo de la publicación de la encíclica Pacem in Terris de Juan XXIII, se le ocurre organizar un ciclo de conferencias en torno a dicho documento, que venía a renovar la posición oficial de la Iglesia en materia de derechos humanos y de relación con el poder político, de una forma progresista y que chocaba con las posiciones que el episcopado español venía manteniendo en aquellos años. Protagonizan estas conferencias Aumente, Rafael Sarazá y el padre Molina, jesuíta. Como consecuencia del éxito de esta iniciativa, que reúne a diferentes grupos sociales, culturales y de militancia cristiana progresistas, se funda en Córdoba el Círculo Juan XXIII, que habría de revolucionar la vida política cordobesa y que se convertiría en el germen de la oposición antifranquista en Córdoba y sede de todos los demócratas que luchaban por las libertades. Aumente no asumiría la presidencia del Círculo Juan XXIII hasta 1969 y es reelegido en 1971 para un nuevo mandato de dos años. Le habían precedido en la presidencia Luis Valverde, Rafael Sarazá y Balbino Povedano. Por otra parte, su preocupación por el hecho religioso le lleva también a formar parte del Instituto Fe y Secularidad de la Universidad Pontifica de Comillas.

El andalucismo como guía. A comienzos de los años setenta Pepe Aumente entra en contacto con Alejandro Rojas Marcos, aunque ya se habían conocido antes en 1963 en un ciclo de conferencias organizado por el entonces párroco de El Salvador, de Sevilla, José Antonio Infantes Florido, posteriormente obispo de Córdoba. Se integra Aumente en el grupo Compromiso Político (que para poder funcionar se constituye como una sociedad: CPSA, ‘cepesa’). Este grupo es el germen del equipo fundador del Partido Socialista de Andalucía (PSA), hoy Partido Andalucista (PA). En una reunión clandestina en la taberna de la Sociedad de Plateros, Alejandro le expone el proyecto de constituir una organización política de soberanía andaluza que fuera instrumento de lucha por la democracia, primero, por el socialismo, después, y por el pueblo andaluz, siempre. Se trataba de la Alianza Socialista de Andalucía, ASA, que en 1976 se transforma en el Congreso de Málaga en el PSA. Durante muchos años fue presidente de la Comisión Permanente del Congreso del PSA. Aumente participa activamente tanto en sus órganos de dirección como desde la fijación de sus postulados teóricos y de su línea política en lo que se ha venido a llamar el nacionalismo andaluz moderno.

Muchas de aquellas reuniones en las que se estaban sentando las bases del nacionalismo andaluz tuvieron lugar en el chalet que Aumente poseía en Trassierra. El V Congreso Nacional celebrado en el Cine Alcázar de Córdoba en diciembre de 1983 se caracteriza por una autoafirmación en el ideario andaluz de Blas Infante y en el que se pierde la S de las siglas del partido, quedando en el PA. Alejandro y Aumente forman un tándem perfecto, en el que el primero asume el poder ejecutivo del partido, mientras que el segundo suministra la reflexión ética e ideológica del andalucismo. En la carta en la que dimite en 1987 como presidente de la Comisión Permanente escribe: “...creo que personas como yo pueden desempeñar un mejor papel en la retaguardia/vanguardia ideológica, mediante la reflexión, los escritos, aportando material de divulgación...”
Con este convencimiento de su papel de ideólogo, es muy escasa su presencia en cargos de representación política de su partido. Tras quedarse a sólo 84 votos de salir elegido como diputado por Córdoba en las elecciones generales de 1979, obtiene el acta de concejal por el PSA en las elecciones municipales de ese mismo año. Francisco Martín encabeza la candidatura en Córdoba, seguido por Aumente, al que no le gustaba la idea de ser alcalde. Era la tercera convocatoria electoral a la que el partido le pedía que se incorporara en puestos de salida, pese a su renuencia. “Soy un teórico y no un ejecutivo”, solía decir. Sin embargo, su corta experiencia como concejal (dimite tras ser nombrado presidente de la Comisión Permanente del PSA) le resulta sumamente enriquecedora: “Me he dado un baño de realidad, al contemplar los problemas más de cerca, porque yo estaba más en la especulación política”. En el Ayuntamiento tuvo dos aportaciones fundamentales: el concepto de democracia participativa frente al concepto de democracia formal y, por otra parte, su esfuerzo por apoyar desde el Ayuntamiento todas las iniciativas pro estatuto de autonomía y pro referéndum que se promovieron en el Consistorio.

Escritor y articulista. Durante los siguientes años su labor política se caracteriza por la continuidad de sus fecundos análisis políticos en medios como diario Córdoba, El País, ABC, Diario 16, El Correo de Andalucía, El Independiente, Nación Andaluza y El Mundo. Especialmente crítico se mostró con la forma de gobernar de Felipe González, siendo el primer articulista en usar el concepto de felipismo. La ética y el poder fueron dos temas que le preocuparon siempre. La riqueza y profundidad de su pensamiento también la ha dejado en libros que son catecismos de valores éticos, como Confrontación, diálogo y compromiso (1967), La cuestión nacional andaluza y los intereses de clases (1978), Los fundamentos del nacionalismo andaluz (1980), Desde Andalucía a contracorriente (1992) o Escritos políticos (1992).

José Aumente, casado y con cuatro hijos, fallece el 6 de noviembre de 1996 a los 74 años. El Parlamento andaluz lo ha distinguido a título póstumo con la Medalla de Oro de Andalucía. La Diputación Provincial de Córdoba también le ha concedido su máximo galardón y ha sido nombrado ‘Cordobés del Año’. Sin embargo, por su sencillez y su carácter discreto, quizás en su época no se valoró en su justa medida la aportación a Córdoba, Andalucía y España de este insigne pensador, cuya figura se engrandece con los años en una sociedad necesitada de los valores fundamentales que él siempre preconizó.
   
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