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  28 de junio de 2011
  Antono Galán
  Guillermo Galeote. Un histórico del PSOE
  Su perfil es el de un político de pura raza y de aparato. Con una plaza de médico, llega a Córdoba  en 1970 a organizar el Partido Socialista en la clandestinidad y su currículum está ligado a nuestra provincia, por la que es elegido parlamentario del Congreso de los Diputados cuatro veces consecutivas desde los primeros comicios generales de la democracia. Miembro de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE durante 20 años, queda marcado por su imputación en el caso Filesa pese a salir indemne ante los tribunales de Justicia.

El grupo de Sevilla
. A Guillermo Galeote se le ha adscrito siempre al sector guerrista del PSOE y su figura se apaga también con el ocaso del guerrismo. De carácter reservado, distante, calculador, metódico, curtido en democracia y de piñón fijo socialista, siempre ha mantenido que “a la izquierda del PSOE no hay nada”. Nacido en San Sebastián en 1941, se cría y estudia en Sevilla, donde se forma como especialista en medicina interna. Aunque sus inquietudes políticas se inician en los cursos finales del bachillerato, como consecuencia de la educación recibida en uno de los colegios mas liberales de Sevilla –San Francisco de Paula–, la actividad política, propiamente dicha, se desarrolla en la Universidad a partir de 1960, cuando asume responsabilidades en las organizaciones estudiantiles que empezaban a tener algunos órganos representativos, tanto a nivel local como nacional. En esa época también, a principios de los años sesenta, junto con otros compañeros, reconstituye las Juventudes Socialistas en Sevilla. Los componentes de aquel primer grupo son de sobra conocidos: Alfonso Fernández Malo, Alfonso Guerra, Luis Yáñez, Felipe González, Rafael Escuredo, etcétera. Posteriormente forma parte de los órganos de dirección del PSOE en la clandestinidad y es miembro de la Comisión Ejecutiva Federal desde el Congreso de Suresnes (París) en 1974, hasta 1993.

Político y médico en Córdoba. En 1970 llega a Córdoba con una plaza de médico de la Seguridad Social, obtenida por oposición. Sus primeros contactos en Córdoba son, principalmente, Matías Camacho, Eduardo Rodríguez Pina, Ramón Toledano, Francisco Mármol y Juan Sánchez Castro. También lo son un grupo de profesores de instituto procedentes de Sevilla que trabajaban  en Palma del Río, entre ellos, Pérez Orozco y Patricio de Blas Zabaleta. Como puente para estos contactos, juega un papel importante José Aumente, con el que mantuvo una estrecha amistad. Durante su estancia en Córdoba es también miembro de la junta directiva del Colegio de Médicos, representando a los Médicos Jóvenes de España y, en cuanto tal, miembro del Consejo General de Médicos de España. A la muerte de Franco, en 1975, se traslada prácticamente a Madrid –aunque mantiene parte de la actividad en Córdoba– para colaborar en la instalación de la Comisión Ejecutiva Federal en la ilegalidad no clandestina. Durante todos los años de la transición política vive a caballo entre Madrid y Córdoba, donde sigue llevando las riendas del partido a distancia.

La memoria histórica del voto.
El recuerdo más importante de la Transición para Galeote “fue la reorganización del PSOE en toda la provincia, recuperando a una gran cantidad de compañeros que habían vivido prácticamente escondidos durante toda la dictadura. En esa tarea tuvo un papel determinante Rafael Vallejo, junto a los compañeros antes mencionados. Posteriormente se unieron una gran cantidad de jóvenes, recién salidos de la Universidad que jugaron papeles importantes en el proceso, entre ellos, Ángeles Aparici, José Miguel Salinas, Eduardo Rejón, Diego Alonso, etcétera, sin olvidar a Joaquín Martínez Bjorkman, Manuel Gracia y tantos otros. En paralelo a la reconstrucción del Partido Socialista, se impulsa la reorganización de la Unión General de Trabajadores (UGT), en la que juegan un papel destacado Vicente Jiménez, Rafael de la Peña, Emilio Fernández y Germán Toledo”.

El resultado de este trabajo se plasma en las primeras elecciones democráticas de 1977, cuyo resultado, estudiado sobre el mapa de la provincia de Córdoba, reflejaba una distribución de votos bastante similar a la que se produjo en el último proceso electoral de la Republica (1936). Funcionó, en cierta manera, la memoria histórica. Galeote, que es la referencia del PSOE en Córdoba, encadena cuatro legislaturas seguidas como diputado en el Congreso. En el ámbito parlamentario ocupa varios cargos, entre ellos, presidente de la Comisión de Defensa del Congreso y miembro de la Comisión de Control Parlamentario de RTVE.

Estalla el caso Filesa. En los últimos años de la hegemonía socialista en España, el PSOE se ve envuelto en varios escándalos. Uno de los más sonados, el caso Filesa, le salpica directamente a Guillermo Galeote por su condición de responsable de Finanzas de la Ejecutiva Federal del PSOE en aquellos momentos. La trama de Filesa, Malesa y Time-Export, urdida por varios empresarios socialistas desde Barcelona, fundamentalmente, para disfrazar como trabajos de asesoramiento las donaciones de grandes empresas al partido, representa su tumba política a pesar de salir absuelto por entender el juez  que no está directamente implicado en esta trama. No obstante, asume su responsabilidad política y dimite de su puesto en la Ejecutiva socialista.

Desde entonces, Guillermo Galeote se ha impuesto un absoluto silencio sobre este espinoso caso, que tampoco ha querido comentar para esta publicación. Eduardo Rodríguez Pina, uno de sus principales hombres de confianza en Córdoba, defiende con rotundidad la honradez personal y política de Guillermo Galeote. “He conocido a pocas personas –dice– tan honestas como Guillermo y tan fiel a sus amigos. Recuerdo que cuando vino a Córdoba como médico compaginaba la Seguridad Social con una consulta privada en la que visitaba gratis a las personas con pocos recursos. Además, soy testigo de que siempre ha llevado una vida muy austera y que incluso ha llegado a pasar apuros económicos antes y después de Filesa, a pesar de que podía haber vivido desahogadamente por su profesión”. Guillermo Galeote, actualmente muy desvinculado ya de Córdoba –sus antiguos amigos apenas tienen noticias de él–, se ha apartado voluntariamente de la primera línea y satisface su vocación política en la Fundación Pablo Iglesias, donde trabaja junto a otros  ex dirigentes guerristas.
   
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